El desencantamiento del mundo

Teoría

 

LA CONTRAARGUMENTACIÓN
Un argumento puede ser atacado de diferentes maneras, pero no todas son filosóficas, es decir, no todas siguen los estándares de racionalidad y búsqueda de la verdad que se le supone a esta disciplina. Si lo único que nos interesa es ganar una batalla dialéctica, a toda costa, sin importar quién tenga realmente la razón, el filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788 – 1860) expuso 38 estratagemas muy útiles en su pequeña obra El arte de tener siempre la razón. A ese tipo de disputa dialéctica se la llama erística.
Si nos movemos en el campo estrictamente filosófico, contraargumentar consiste en dar razones para mostrar que un argumento no es correcto. Como ya hemos visto, se puede mostrar que un argumento deductivo no es válido o no es sólido, que un argumento inductivo no es fuerte o convincente, que un argumento abductivo no es la mejor explicación posible, etc. Para ello hay que:
  • analizar el argumento con detenimiento para entenderlo perfectamente,
  • analizar su estructura lógica o formal para determinar si es válido o fuerte,
  • valorar si cada una de las premisas es realmente verdadera,
  • analizar cada uno de sus conceptos clave sobre los que se apoya por si son confusos o vagos.
Se pueden distinguir tres tipos de contraargumentación: la objeción, la recusación y la refutación.
  • La objeción es la manera de contraargumentar más efectiva y evidente porque implica demostrar que al argumento es incorrecto. Objetar un argumento supone señalar que sus premisas son falsas o dudosas. Por ejemplo:
    • Premisa 1: Todos los cisnes del Retiro son negros.
    • Premisa 2: El cisne de mi estanque lo cogí en el Retiro.
    • Conclusión: Por lo tanto, el cisne de mi estanque es negro.
    • Objeción: No es cierto, porque los cisnes del Retiro son todos blancos.
  • La recusación no es tan poderosa como la objeción, pues no ataca las premisas, sino la relación entre estas y la conclusión. Es decir, recusar un argumento significa negar que exista una relación entre las premisas y la conclusión. El principio en el que se basa esa relación se llama garantía. Por lo tanto, recusar un argumento supone cuestionar su garantía. Se puede hacer de varias maneras:
    • Recusación de principio: señalar que la garantía no es válida. Por ejemplo:
      • Premisa 1: Si estudias, aprobarás el examen.
      • Premisa 2: Estudiaré.
      • Conclusión: Por lo tanto, aprobaré el examen.
      • Garantía: El estudio garantiza el conocimiento suficiente como para aprobar un examen.
      • Recusación: Los nervios, preocupaciones o enfermedades pueden provocar que, aunque estudies suficiente, no apruebes el examen. Así que no es cierto que el estudio garantiza aprobar un examen.
    • Recusación de excepción: aceptar la garantía, pero mostrar su no aplicabilidad en ese caso concreto por ser excepcional. Por ejemplo:
      • Premisa 1: Todos los días a las 12 del mediodía hay luz solar en Madrid.
      • Premisa 2: Son las 12 del mediodía en Madrid.
      • Conclusión: Por lo tanto, tiene que haber luz solar en Madrid.
      • Garantía: Las horas de luz solar en Madrid son fijas y constantes de año a año.
      • Recusación: Pero justo hoy no se aplica esa garantía, pues hay un eclipse a mediodía. Así que no es cierto que a esa hora vaya a haber luz solar.
    • Recusación de reserva: mostrar que la garantía puede que no se aplique al caso concreto. Por ejemplo:
      • Premisa 1: El único idioma oficial de Japón es el japonés.
      • Premisa 2: Tomás vive en Japón.
      • Conclusión: Por lo tanto, Tomás hablará habitualmente en japonés.
      • Garantía: Las personas que viven en países en los que solo hay un idioma oficial hablan habitualmente en ese idioma.
      • Recusación: Pero puede que Tomás, a pesar de vivir en Japón, no sepa ese idioma y se comunique, normalmente, por ejemplo, en inglés. Por lo tanto, los habitantes de un país no tienen por qué hablar su idioma oficial.
  • La refutación es la forma de contraargumentar de menor potencia, porque implica poner sobre la balanza otras premisas que tienen que ser valoradas y sopesadas. Es decir, refutar un argumento consiste en aportar otras premisas para mostrar que la conclusión a la que llega el argumento original es errónea. Hay tres formas de refutación:
    • Refutación contradicente: se aceptan las premisas y la conclusión originales, pero se añade otra premisa de mayor peso o importancia que las otras y es incompatible con la conclusión. Por ejemplo:
      • Premisa 1: Tomar vitamina C es bueno contra el resfriado.
      • Premisa 2: Benito está resfriado.
      • Conclusión: Benito debe tomar vitamina C.
      • Refutación: Pero Benito es alérgico a la vitamina C, por lo que no debe tomarla.
    • Refutación invalidante: se aceptan las premisas y la conclusión originales, pero se introduce una premisa de un peso o importancia parecida a las originales que sirve para poner en duda la conclusión. Por ejemplo:
      • Premisa 1: Es importante gesticular a la hora de hacer un discurso convincente.
      • Premisa 2: Hannah suele ser muy expresiva moviendo sus brazos al hablar.
      • Conclusión: Por lo tanto, Hannah debe gesticular cuando haga su presentación.
      • Refutación: Pero también es cierto que, a veces, se pasa gesticulando y la gente está más atenta a sus brazos que a lo que dice. Por lo tanto, no está tan claro que deba gesticular cuando haga su presentación.
    • Refutación atenuante: se aceptan las premisas y la conclusión originales, pero se aporta una premisa nueva, de menor peso, pero que sirve para debilitar el argumento. Por ejemplo:
      • Premisa 1: Federico ha venido a clase vestido de furro.
      • Premisa 2: Está prohibido vestir de furro en clase.
      • Conclusión: Por lo tanto, hay que echar a Federico de clase.
      • Refutación: Aunque lo hizo para dar color a una presentación sobre los furros y argumentar que no son tan malos. Así que le podemos perdonar.

 

Práctica

 

1. Señale qué tipo de contraargumentación es utilizada en los siguientes ejemplos:
  • Premisa 1: A John le pica la herida.
  • Premisa 2: Si se rasca, se puede infectar la herida.
  • Conclusión: No debe rascarse la herida.
  • Contraargumentación: Aunque es verdad que rascarse le alivia el picor.
Refutación atenuante
  • Premisa 1: Ágata bebió ayer whisky y le sentó bien para su dolor de estómago.
  • Premisa 2: Me duele el estómago.
  • Conclusión: Por lo tanto, debo beber whisky.
  • Contraargumentación: Lo que tomó Ágata no fue whisky, sino manzanilla.
Objeción
  • Premisa 1: Si actúas con precaución, no te ocurrirá nada malo.
  • Premisa 2: Simone actúa con precaución.
  • Conclusión: Por lo tanto, a Simone no le ocurrirá nada malo.
  • Contraargumentación: Pero eso no es cierto, porque le pueden ocurrir accidentes o cosas malas que no se puedan predecir ni evitar.
Recusación de principio
  • Premisa 1: Los suizos son personas muy discretas.
  • Premisa 2: Juan Jacobo es suizo.
  • Conclusión: Por lo tanto, Juan Jacobo es una persona muy discreta.
  • Contraargumentación: Pues justo ayer Juan Jacobo se puso un gorro muy estrafalario. Así que no es cierto que sea muy discreto.
Refutación contradicente
  • Premisa 1: En el hemisferio norte, en invierno hace más frío que en verano.
  • Premisa 2: Hoy es invierno en Roma.
  • Conclusión: Por lo tanto, hoy, en Roma, hace más frío que en verano.
  • Contraargumentación: Justo hoy eso no es cierto porque hay una ola de calor.
Recusación de excepción
  • Premisa 1: Correr todas las mañanas ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Premisa 2: Mary tiene antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares.
  • Conclusión: Por lo tanto, Mary debe correr todas las mañanas.
  • Contraargumentación: En general es así, pero no debería hacerlo si está lesionada.
Recusación de reserva

 

Investigación

 

¿Cómo hacer una revista filosófica?
Cada grupo tiene que redactar un acta fundacional de su revista filosófica, indicando los siguientes ítems:
  1. Nombre de la revista.
  2. Enfoque y alcance (temática concreta de la revista, qué tipo de trabajos aceptan -requisitos formales de los artículos: número de palabras, tipo de letra, márgenes, tipo de cita, etc.- y a qué ámbito territorial e idiomático se dirige).
  3. Periodicidad (cada cuánto tiempo sale un nuevo número de la revista).
  4. Proceso de evaluación (cómo se valoran y evalúan los artículos que se reciben).
  5. Herramientas de detección de plagio que se utilicen (cómo se van a tratar de detectar plagios y qué se hace si se detecta uno).
  6. Plazos y fechas para el envío de propuestas, presentación de comunicaciones, recepción de trabajos, revisión, respuesta a los autores y publicación en la web de los artículos seleccionados.
  7. Organigrama (especificando el número de personas que desempeña cada cargo, cómo es elegido y cuáles son sus funciones):
    • Los cargos que se tienen que repartir son:
      • Director/a
      • Secretaría de redacción
      • Comisión antiplagio
      • Consejo editorial
      • Comité científico asesor
    • Las funciones que se tienen que repartir son las siguientes:
      • Elegir o no los roles de los demás.
      • Recibir, valorar y aceptar o rechazar las propuestas de artículo.
      • Recibir los artículos y distribuirlos a los correctores.
      • Encargarse de preservar el anonimato de los autores cuando se valoren sus artículos.
      • Diseñar, crear y mantener actualizada la página web con los artículos seleccionados
      • Revisar los artículos para detectar posibles plagios.
      • Evaluar y corregir los artículos (especificar cuántos).
      • Evaluar y corregir las comunicaciones de los autores sobre sus artículos (lo tendrán que hacer todos los miembros de la revista).

 

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Bibliografía

  • Marraud, H. (2017). «De las siete maneras de contraargumentar». Quadripartita Ratio: Revista de Retórica y Argumentación, 2(4), 52-57.
  • Toulmin, S. (2007). Los usos de la argumentación. Península.

Examen



Teoría

 

LAS FALACIAS
Las falacias son errores de razonamiento que se cometen al intentar argumentar o persuadir a alguien. Existen muchos tipos de falacias. Estos son algunos de los principales:
  • Falacia ad hominem
    Esta falacia ocurre cuando se ataca a la persona en lugar de a su argumento. Por ejemplo: «No puedes creer lo que dice Juan, es un mentiroso».
  • Falacia de autoridad
    Esta falacia se produce cuando se utiliza la opinión de una autoridad para apoyar una afirmación sin justificación. Por ejemplo: «El médico X dijo que el producto es efectivo, así que debe ser verdad».
  • Falacia del hombre de paja
    Esta falacia consiste en distorsionar o exagerar el argumento de alguien para hacerlo más fácil de refutar. Por ejemplo: «Juan dice que los impuestos son necesarios, pero eso es solo porque le gusta el gobierno y quiere que nos roben».
  • Falacia de la generalización apresurada
    Esta falacia se comete al hacer una afirmación basada en muy poca evidencia. Por ejemplo: «Probé una manzana podrida, así que todas las manzanas deben estar podridas».
  • Falacia de falsa dicotomía
    Esta falacia ocurre cuando se presenta una situación como si solo existieran dos opciones, cuando en realidad hay más. Por ejemplo: «Si no votas por el candidato A, entonces estás apoyando al candidato B».
Es importante tener en cuenta que estas son solo algunas de las falacias más comunes, y que hay muchas más. Para mejorar las habilidades de pensamiento crítico, es útil aprender a identificar y evitar estas falacias en los propios argumentos y en los de otros.

 

LOS SESGOS COGNITIVOS
Los sesgos cognitivos son patrones sistemáticos de errores de pensamiento que pueden afectar la forma en que interpretamos la información y tomamos decisiones. Estos son algunos de los principales sesgos cognitivos:
  • Sesgo de confirmación
    Este sesgo ocurre cuando buscamos o interpretamos información de una manera que confirma nuestras creencias o expectativas previas, y tendemos a ignorar o descartar la información que contradice esas creencias. Por ejemplo, si alguien cree que los furros son malos, buscará información que respalde esa creencia y rechazará información que indique lo contrario.
  • Sesgo de disponibilidad
    Este sesgo se produce cuando tendemos a dar más peso a la información que es más fácilmente accesible o que nos viene más fácilmente a la mente. Por ejemplo, si alguien piensa que la delincuencia es un problema en su barrio porque recuerda un incidente que le sucedió a un amigo, puede ignorar las estadísticas que muestran que el nivel de delincuencia en su barrio es bajo.
  • Sesgo de anclaje
    Este sesgo ocurre cuando nos aferramos a una idea inicial o una referencia específica, y luego ajustamos nuestra interpretación de la información en torno a esa idea o referencia. Por ejemplo, si alguien tiene en mente un precio alto para un producto, puede tener dificultades para aceptar precios más bajos incluso si son razonables.
  • Sesgo de atribución fundamental
    Este sesgo consiste en la tendencia a atribuir el comportamiento de los demás a rasgos personales internos en lugar de factores externos, incluso cuando hay evidencia de lo contrario. Por ejemplo, si alguien ve a un conductor que comete una infracción de tráfico, puede pensar que el conductor es irresponsable y peligroso, en lugar de considerar que puede haberse visto obligado a hacerlo por circunstancias externas.
  • Sesgo de la ilusión de control
    Este sesgo se produce cuando creemos que tenemos más control sobre los resultados de lo que realmente tenemos. Por ejemplo, alguien que piensa que siempre puede evitar enfermarse si se lava las manos con frecuencia puede sentirse frustrado y confundido cuando contrae una enfermedad.
Es importante reconocer estos sesgos cognitivos para tomar decisiones más informadas y racionales en nuestro día a día. Sin embargo, hay que en cuenta que estos son solo algunos de los sesgos cognitivos más comunes y que existen muchos más.

 

Práctica

 

1.- Identifique los siguientes argumentos falaces:
  • Juan dice que deberíamos reducir los impuestos, pero eso significaría que no tendríamos suficiente financiamiento para construir escuelas y hospitales.
Hombre de paja

 

  • No puedes confiar en lo que dice Juan acerca del cambio climático, él no tiene un título en ciencias ambientales.
Ad hominem

 

  • O apoyas la guerra en el Medio Oriente, o estás en contra de nuestros soldados y de nuestro país.
Falsa dicotomía

 

  • El famoso actor X dijo que debemos votar por el partido Y, así que eso es lo que deberíamos hacer.
Falacia de autoridad

 

  • Probé un plato de comida de un restaurante y no me gustó, así que toda la comida del restaurante debe ser mala.
Generalización apresurada

 

2.- Identifique los siguientes sesgos cognitivos:
  • Creo que mi compañero de trabajo es perezoso y no trabaja duro porque lo veo haciendo pausas frecuentes, sin considerar que quizás está trabajando en tareas que requieren descanso o está lidiando con una situación personal difícil.
Sesgo de atribución fundamental

 

  • He visto en las noticias varios casos de accidentes aéreos, así que creo que es peligroso volar en avión, aunque las estadísticas muestren que es una forma de transporte segura.
Sesgo de disponibilidad

 

  • Siempre me lavo las manos antes de un examen importante porque creo que eso aumenta mis posibilidades de obtener una buena calificación, aunque en realidad mi rendimiento está influenciado por otros factores como mi conocimiento y preparación.
Ilusión de control

 

  • Creo que los jugadores de mi equipo de fútbol son los mejores, así que busco noticias y estadísticas que confirmen mi creencia, y descarto la información que sugiere que otros equipos son mejores.
Sesgo de confirmación

 

  • Vi un anuncio de una tienda que ofrecía una oferta del 50% de descuento en un producto, así que ahora creo que ese es el precio justo para ese producto.
Sesgo de anclaje

 

Investigación

 

¿Qué es un artículo filosófico?
Un artículo filosófico es un ensayo o trabajo de investigación en el que se analiza un problema filosófico concreto con el objetivo de aclararlo, resolverlo o dar una nueva perspectiva sobre él. No se trata de demostrar la propia erudición, cuánto se sabe de un tema, sino de explorar y tratar de llegar al conocimiento o clarificación de una cuestión. Los temas a tratar pueden ser:
  • Abiertos y generales
    (por ejemplo: la libertad humana, la belleza, el bien), que permiten al autor seleccionar con libertad los autores y teorías filosóficas a emplear para apoyar y desarrollar sus propias ideas.
  • Cerrados y concretos
    (por ejemplo: el conocimiento para Platón, el movimiento en Heráclito), que requieren del autor el conocimiento previo de los principales argumentos de los autores que se analizan.
  • De contrastación
    (por ejemplo: las posiciones de Parménides y Heráclito respecto al movimiento, Sócrates vs. los sofistas), en los que se contrastan y valoran los puntos de vista de varios autores o corrientes filosóficas. En estos se trata de analizar los argumentos de cada uno, ver los puntos a favor y en contra, y dar una visión propia del asunto.

 

¿Cómo es un artículo filosófico?
Un trabajo de investigación filosófica tiene como objetivo profundizar en el conocimiento de un problema filosófico concreto. Para ello es preciso que ese trabajo cumpla una serie de requisitos formales que faciliten su evaluación por otros investigadores, así como su difusión. Los trabajos de investigación filosófica tienen, por lo general, forma de artículo. Un artículo filosófico tiene los siguientes elementos:
  • Título. Tiene que ser breve y explicativo del tema o problema que se trata en el artículo.
  • Nombre y apellidos. A veces también se incluye la institución en la que trabaja, sus cargos en diferentes sociedades o grupos de investigación, obras publicadas destacadas y correo electrónico de contacto.
  • Resumen o abstract. Breve exposición del tema que se va a tratar, en la que se dice qué objetivo se tiene y cómo se va a tratar de conseguir.
  • Palabras clave. Conjunto de palabras o expresiones (en torno a cinco o seis) que identifican y permiten encontrar el artículo fácilmente en un buscador.
  • Diferentes secciones o partes del artículo que siguen el modelo clásico de introducción, desarrollo y conclusión, cada una de las cuales puede llevar un título.
    • Introducción
      El primer apartado siempre tiene que ser la Introducción. En ella hay que explicitar:
      • Contexto, relevancia y justificación: explicar por qué es relevante, importante, interesante en la actualidad y, por tanto, por qué es necesario el presente artículo.
      • Estado de la cuestión: decir qué otros autores han tratado ese tema, resumiendo su posición.
      • Concreción del tema: explicar cuál es el tema que se va a tratar, planteado como pregunta o problema.
      • Objetivo: decir cuál es la respuesta o solución que damos a la pregunta o problema que se plantea como tema. Es decir, aquí hay que explicitar la tesis que se tratará de defender en el artículo.
      • Metodología: explicar qué pasos se van a dar para alcanzar el objetivo propuesto (analizar determinado/s texto/s, criticar determinada/s idea/s, contrastar determinado/s argumento/s de tal o cual autor, etc.).
    • Desarrollo
      Los siguientes apartados son divisiones en las que se ordena el desarrollo del artículo.
      • Cada apartado es una división lógica en la que se trata un aspecto concreto del tema del artículo.
      • Cada apartado está constituido por varios párrafos:
        • Párrafo introductorio en el que se explicita qué se va a tratar en ese apartado y cómo se ordenará.
        • Párrafos de desarrollo. Cada uno de los párrafos expresa un asunto concreto, y también tiene una estructura interna:
          • Las primeras líneas de cada párrafo sirven como introducción, esto es, decir el tema del párrafo y cómo se relaciona con el párrafo anterior (ofrecer una posición contraria a la del párrafo anterior, ejemplificar lo dicho en el párrafo anterior, profundizar en algún aspecto de lo dicho en el anterior, deducir alguna conclusión de lo dicho en el anterior, generalizar una idea del párrafo anterior, exponer la siguiente idea de una enumeración comenzada antes, etc.)
          • Las siguientes líneas son de desarrollo, en las que se exponen los argumentos, se citan las ideas de otros autores, se explican las citas, se ofrecen ejemplos, etc. Se pueden utilizar citas directas o indirectas, siempre explicando o interpretando a continuación cada una de ellas y argumentando qué tiene que ver o cómo ayuda a entender lo que estamos argumentando. También hay que criticar, señalando los pros y los contras, de cada argumento propio y ajeno. Todo ello debe seguir un orden lógico y estar expresado de la forma más clara y entendible.
          • Las últimas líneas de cada párrafo sirven como conclusión o resumen de lo expuesto en ese párrafo.
        • Párrafo de conclusiones, en el que se recopilan las conclusiones parciales de cada párrafo de desarrollo y se ofrecen conclusiones generales sobre el asunto tratado en ese apartado.
    • Conclusión
      El último apartado siempre tiene que ser la conclusión. En él hay que explicitar las conclusiones a las que se ha llegado en cada apartado, mostrando su relación y coherencia respecto al objetivo señalado en la Introducción. Es decir, se trata de demostrar la tesis explicitada en la Introducción, apoyándose en las conclusiones a las que se ha ido llegando.
    • Referencias bibliográficas utilizadas
      Listado ordenado alfabéticamente de las obras consultadas para la elaboración del artículo, tanto las que se citan como las que no.

 

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Bibliografía

Examen



Teoría

 

DETERMINISMO E INDETERMINISMO
El problema del libre albedrío fue uno de los temas principales de la Modernidad principalmente por dos razones. La primera es la idea de que si llegamos a la conclusión de que no existe el libre albedrío, entonces no habría ninguna razón para actuar moralmente ni, por lo tanto, para ser premiados o castigados por nuestras acciones (cuestión que también se había abordado en la Edad Media respecto a la omnisciencia y omnipotencia de Dios). La segunda es la idea de que, en la naturaleza, todo parece ser consecuencia o efecto de una o varias causas previas, por lo que no parece razonable que haya unos seres, nosotros, que escapemos a ese orden universal. No obstante, la mayoría de los filósofos estaban de acuerdo en que:
  • El libre albedrío tiene dos aspectos:
    1. La libertad de haber hecho otra cosa que la que hacemos. Es decir, ¿podríamos haber hecho otra cosa que la que hicimos? La respuesta es sí si hay varias posibilidades para elegir.
    2. La libertad de determinar lo que queremos hacer. Es decir, ¿podemos elegir libremente lo que queremos hacer? La respuesta es sí si somos completamente dueños de nuestras decisiones.
  • Una buena definición del libre albedrío tiene que incluir la idea de que un ser libre es moralmente responsable de sus acciones, por lo que es justo premiarle o castigarle por ellas.

 

COMPATIBILISMO E INCOMPATIBILISMO
El compatibilismo es la idea según la cual es posible que el universo esté completamente determinado y, a la vez, los seres humanos tengamos libre albedrío. Es decir, que el determinismo y el libre albedrío son compatibles. El incompatibilismo niega esa posibilidad.

frans-hals-descartes
René Descartes (1596-1650)

El compatibilismo clásico está representado por autores como René Descartes, quien defiende que el libre albedrío “consiste solamente en poder hacer o no hacer una cosa (es decir, afirmar o negar, seguir o rehuir) o, mejor dicho, en actuar de tal manera con respecto a lo que nos propone el intelecto para afirmar o negar, seguir o rehuir, que no sintamos ser determinados a ello por ninguna fuerza externa” (Meditaciones metafísicas, cuarta meditación). Es decir, el libre albedrío se entiende como libertad de acción. Para Descartes somos libres siempre que nada nos impida hacer lo que queremos.

hobbes
Thomas Hobbes (1588-1679)

Thomas Hobbes, en su Leviatán, se expresa de manera parecida cuando define el libre albedrío como la ausencia de “impedimentos externos del movimiento”.

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David Hume (1711-1776)

Por su parte, David Hume define la libertad como “una potencia de actuar o de no actuar, de acuerdo con la determinación de la voluntad” en su obra Investigación sobre el entendimiento humano. En definitiva, la libertad de acción sería la capacidad de un agente de hacer lo que quiere sin impedimento alguno.
La respuesta de los incompatibilistas al compatibilismo clásico se basa en subrayar el hecho de que comúnmente no se entiende el libre albedrío como mera libertad de acción (libertad negativa), sino que la mayoría de nosotros vinculamos la noción de libre albedrío con la libertad de nuestra voluntad (libertad positiva) para elegir tal o cual curso de acción. Con ese punto de partida, los incompatibilistas desarrollaron su propio argumento clásico (el argumento clásico incompatibilista), también llamado de las posibilidades alternativas o del jardín de senderos que se bifurcan:
  1. Si una persona actúa por voluntad propia, es decir, tiene libre albedrío, entonces podría haber actuado de un modo diferente a como actuó.
  2. Si el determinismo es verdadero, no podríamos actuar de una manera distinta a como, de hecho, actuamos.
  3. Por lo tanto, si el determinismo es cierto, nadie actúa por su propia voluntad (nadie tiene libre albedrío).
Los compatibilistas han respondido a este argumento criticando la definición de determinismo en la que se basa. Para los compatibilistas, el determinismo no supone que haya una sola línea de acción posible, ya que de un conjunto complejo de causas pueden surgir efectos diferentes. De hecho, defienden, eso es lo que ocurre cuando ejercemos nuestro libre albedrío: elegir entre las distintas posibilidades de acción. Ese es el argumento de la condición de autoría, según el cual nuestras acciones son libres en la medida en que son efecto de nuestras decisiones conscientes.
El argumento compatibilista de la condición de autoría es contestado por el argumento incompatibilista de la fuente:
  1. Una persona actúa por su propia voluntad solo si ella es la fuente (causa) primera de su acción.
  2. Si el determinismo es verdadero, nadie es la causa primera de sus acciones.
  3. Por lo tanto, si el determinismo es cierto, nadie actúa por su propia voluntad.
La disputa entre compatibilistas e incompatibilistas se centra en la verdad de la primera premisa de este argumento. Afirmar que una persona actúa por su propia voluntad solo si ella es el origen primero de sus acciones quiere decir que no se puede rastrear explicación causal alguna previa a la voluntad del autor de la acción, lo cual supone negar el determinismo. No obstante, los compatibilistas pueden contraargumentar que no hace falta que el origen primero de nuestra acción sea nuestra voluntad, sino que esta tenga un papel causal relevante, catalizador de la acción.

spinoza
Baruch Spinoza (1632-1677)

Contra ese último argumento se posiciona Baruch Spinoza al afirmar en su Ética demostrada según el orden geométrico que “los hombres se creen libres porque son conscientes de sus voluntades y deseos, pero ignoran las causas que les conducen a tener esos deseos”. Spinoza da aquí a entender que el orden causal que rige nuestros deseos y nuestra voluntad es determinista. Es decir, no niega que haya libre albedrío por la gran cantidad de condicionantes externos que nos impide hacer aquello que deseamos, sino porque nuestra voluntad no es libre de desear lo que quiera o, dicho de otra manera, no somos dueños de nuestra voluntad.

 

Práctica

 

1. Vea el vídeo y responda a este cuestionario.

 

2. Vea el vídeo y responda a este cuestionario.

 

Investigación

 

Pasos para escribir un artículo filosófico (I)
1. ¿Cómo elegir el tema?
Tipos de temas
Para elegir un tema adecuado, hay que decidir si se prefiere investigar sobre un tema abierto y general, uno cerrado y concreto o uno de contraste entre varias posiciones.
Tema abierto y general:
Se trata de temas como La felicidad o El conocimiento humano, en el que prima el enfoque personal o ideas previas de cada autor, pues este tiene libertad para elegir las fuentes que le permitan desarrollar su propio pensamiento. Esta clase de temas tiene, principalmente, dos tipos de dificultades. En primer lugar, dar con un punto de vista personal y original sobre ellos. Por eso es muy común que el enfoque vaya cambiando o afinando según se vaya avanzando en el proceso de investigación y reflexión. En segundo lugar, la selección de fuentes relevantes para el enfoque que se le dé. Eso requiere de un gran conocimiento de todas las fuentes disponibles. Por otra parte, la selección de las fuentes tiene que estar justificada. Por ejemplo, no sería razonable tratar el problema del cambio climático buscando fuentes de la Edad Media, pues no es un tema que se tratase en aquella época.
Tema cerrado y concreto:
Son temas como La justicia en la República de Platón o La vía de la verdad en el poema de Parménides, que se centran en unos autores u obras concretas. Por eso es muy importante conocer en profundidad los argumentos involucrados en ellos. Esta clase de temas tiene, principalmente, dos tipos de dificultades. La primera consiste en formular con precisión la pregunta o cuestión que se va a tratar. Esta tiene que ser muy concreta para poder ordenar en torno a ella toda la estructura argumental. Si resulta demasiado amplia o vaga, será imposible avanzar una tesis y apoyarla de forma eficaz con nuestros argumentos. La segunda consiste en contextualizar suficientemente el origen y los filósofos involucrados en el tema. Por ejemplo, si el tema es La justicia en la República de Platón, habría que explicar el contexto sociopolítico en el que Platón escribió esa obra y qué es lo que pretendía con ella.
Tema de contraste entre varias posiciones:
Son temas como El problema del movimiento en Heráclito y Parménides o Las normas sociales para Sócrates y los sofistas. Es decir, son temas en los que se confrontan las posiciones de dos o más filósofos o corrientes filosóficas. Esta clase de temas requiere del conocimiento preciso de los argumentos de cada una de las partes, así como sus puntos fuertes y débiles, para valorarlos con objetividad y poder luego proponer un veredicto justo.

 

La emergencia del tema
Una vez que tenemos claro el tipo de tema que queremos abordar hay que pensar en los autores o corrientes del pensamiento que nos resultan más atractivos, los que mejor entendemos, aquellos con los que estamos más de acuerdo y con los que menos, etc., teniendo siempre como horizonte la idea de hacer un artículo sobre ellos. En este punto, lo mejor es ir a lo más cercano, sencillo, entendible y fácil para nosotros, puesto que la complejidad la encontraremos inevitablemente según profundicemos en la investigación.
La concreción del tema está imbricada o superpuesta a la selección de las fuentes. Si nos interesa, por ejemplo, la figura de Platón, lo primero es conocer algo más de él a través de vídeos, documentales, manuales de divulgación o enciclopedias, que nos proporcionarán puntos de vista y temas más específicos que quizá no conocíamos. De esa manera veremos cómo el tema que realmente nos interesa emerge de entre todos los demás.

 

Posibles temas para el artículo de la tercera evaluación
Antropología
  • El libre albedrío humano versus el mecanicismo animal en Descartes.
  • La mecánica de los cuerpos en Hobbes.
  • El libre albedrío en Spinoza.
  • La naturaleza humana según Wilson.
  • El ser humano como avatar genético en Richard Dawkins.
Teoría del conocimiento
  • La voluntad de verdad en Nietzsche.
  • Conocimiento objetivo en Popper.
  • El falsacionismo popperiano.
  • Las revoluciones científicas según Thomas S. Kuhn.
  • La racionalidad científica kuhniana.

 

Ética o moral
  • La ética schopenhaueriana.
  • El estadio ético de Kierkegaard.
  • Moral de señores y moral de esclavos en Nietzsche.
  • El eterno retorno de lo mismo en Nietzsche.
  • Egoísmo y altruismo en Wilson y Dawkins.
Metafísica u ontología
  • El debate entre el determinismo y el indeterminismo del mundo.
  • Argumentos compatibilistas modernos.
  • El mundo como voluntad de Schopenhauer.
  • La voluntad de poder en NIetzsche.
  • La crítica kierkegaardiana a la metafísica.
Sociedad o política
  • La política como ciencia de los cuerpos en Hobbes.
  • Una posible política nietzscheana.
  • La sociedad abierta popperiana.
  • El programa sociobiológico de Wilson.
  • Determinismo biológico versus fenotipo extendido en Dawkins.

La elección del tema del artículo es clave. Se debe elegir uno que le llame la atención, le atraiga por alguna razón, lo considere importante, sienta alguna curiosidad por él, que sea divertido o sobre el que se tenga una fuerte opinión previa, ya sea a favor o en contra. la elección de un tema que se considera aburrido dará lugar a falta de interés por estudiarlo y a un artículo malo.
1. Elija un tema, comuníqueselo a la revista especializada correspondiente y comience a buscar fuentes secundarias y primarias sobre él. Tenga en cuenta que cada revista solo puede admitir un número limitado de artículos.

 

2. ¿Cómo seleccionar las fuentes?
La selección de las fuentes debe empezar por las fuentes secundarias para luego acceder a las fuentes primarias:
  • Las fuentes secundarias son los documentos, libros, artículos, etc. de autores que comentan o interpretan lo que dicen las fuentes primarias. Por ejemplo, W. K. C. Guthrie, en su obra Historia de la filosofía griega, analiza y comenta los textos de los filósofos de la Grecia antigua.
    • Fuentes secundarias son enciclopedias, manuales de consulta, historias generales sobre la materia, documentales, vídeos divulgativos, etc.
    • Elige las que mejor entiendas, encajen con lo que ya sabes, te sean más fáciles de manejar sin perder, con ello, rigor.
  • Las fuentes primarias son el conjunto de documentos, libros, artículos, etc. de los autores que aportan su visión propia sobre un tema. Por ejemplo, en una investigación sobre la teoría de las Ideas de Platón, las fuentes primarias serían los propios textos de Platón.

 

Para distinguir buenas fuentes de las que no lo son es útil hacerse las siguientes preguntas:
  • Autoría: ¿quién firma o se hace responsable de la información?
    • Nos podemos fiar de organismos oficiales, universidades, centros de investigación, revistas especializadas, enciclopedias.
    • No debemos fiarnos de sitios web sin copyright, sin autoría, comerciales, con publicidad.
  • Actualización: ¿cuándo se ha creado o revisado la información?
    • Una fuente fiable indica la fecha de creación o actualización de sus documentos.
  • Relevancia: ¿tiene relación directa con tu investigación?
  • Cobertura: ¿trata con suficiente profundidad el tema?
    • Una buena fuente organiza su contenido en apartados.
    • Una buena fuente presenta suficiente información en cada apartado.
  • Bibliografía: ¿se basa en otras fuentes fiables?
    • Una buena fuente indica las fuentes de las que se sirve y las referencia.

 


1. Haga un listado con las fuentes secundarias y primarias que va a consultar para escribir su artículo.

Bibliografía

  • Descartes, R. & Flórez, M. C. (2011). Descartes. Madrid: Gredos.
  • Hobbes, T. (1980). Leviatán o la materia de forma y poder de un república eclesiástica y civil. México: FCE.
  • Hume, D. (2012). David Hume. Madrid: Gredos.
  • Spinoza, B. & Domínguez, A. (2000). Ética demostrada según el orden geométrico. Madrid: Trotta.

Examen



Teoría

 

EL IRRACIONALISMO
Durante siglos, aunque sobre todo a partir de la Ilustración, se ha mantenido una concepción racional del mundo, es decir, se ha considerado que la realidad, lo que existe, es racional, por lo que cabe conocerlo y comprenderlo. Pero en el siglo XIX surgen pensadores que cuestionan tal cosmovisión por antropocéntrica y defienden que el universo no tiene nada de racional. Para ellos, la razón solamente es un mecanismo humano que nos permitiría, de manera siempre precaria, tranquilizarnos ante el sinsentido de la existencia. De hecho entienden que sería la parte más instintiva, pasional o sentimental del ser humano la que nos informaría de lo que el mundo es en realidad.

Arthur Schopenhauer (1788-1860)

Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán del siglo XIX conocido por su filosofía pesimista. Su obra más importante es El mundo como voluntad y representación. En ella argumenta que el mundo es una representación subjetiva creada por nuestra razón y que la realidad subyacente tras esa representación es la voluntad. La voluntad, según Schopenhauer, es ciega, irracional y absurda, y es la fuente de todo sufrimiento en el mundo. De hecho, entiende que la vida es como un péndulo que va de la experiencia dolorosa de no tener aquello que se desea, un breve momento de felicidad cuando se alcanza, y el hastío o aburrimiento que se experimenta poco después, hasta que surge un nuevo dolor. La única forma de escapar del sufrimiento, según Schopenhauer, es a través de la negación del deseo y la voluntad, aunque también creía que el arte y la contemplación estética pueden proporcionar un escape temporal del sufrimiento al permitirnos experimentar una forma pura de belleza que trasciende nuestra existencia individual.

 

Søren Kierkegaard (1813-1855)

Kierkegaard fue un filósofo danés que centró su pensamiento en la existencia humana, la subjetividad y la angustia existencial. Para Kierkegaard, la vida consiste fundamentalmente en elegir. Es a través de nuestras elecciones como vamos desarrollando nuestra existencia, conformando lo que somos. Algunas de tales decisiones son profundamente morales. De ahí que debamos elegir muchas veces entre lo que nos proporciona placer y lo que consideramos justo. Sin embargo, para Kierkegaard, cada uno de nosotros somos los únicos responsables de nuestras decisiones.
Kierkegaard distingue tres estadios o esferas de la existencia humana: el estadio estético, el estadio ético y el estadio religioso. En el estadio estético, el hombre mira únicamente por sí mismo, de forma egoísta. Es alguien que se deja llevar por las sensaciones, coleccionando instantes, construyéndose a sí mismo desde la nada. Pero este estadio es una ilusión, porque esa pretendida autodeterminación e individualismo lleva a la repetición sin sentido y a la melancolía. En el estadio ético se sale de ese egoísmo para entrar en el ámbito de la responsabilidad y el deber. Kierkegaard considera el matrimonio el emblema del estadio ético, pues representa la asunción de un compromiso y unas limitaciones diarias y cotidianas. Pero el estadio ético tampoco permite todavía una vida realmente auténtica. Para pasar a ese estadio, el religioso, hay que dar un salto de fe, abandonándose a uno mismo y a todo lo que nos rodea para abrazar a Dios. El estadio religioso está presidido no ya por el placer o por el deber, sino por el amor.

 

Friedrich Nietzsche (1844-1900)

El pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche estuvo fuertemente influenciado por el de Schopenhauer. Sobre todo, en su primera gran obra, El nacimiento de la tragedia, donde argumenta que en la tragedia griega se expresaban dos tipos de impulsos: los dionisíacos y los apolíneos. El impulso dionisíaco, representado por el dios Dionisos y, en las tragedias, por el coro, expresa el caos, la irracionalidad, el dolor y sinsentido de la vida, mientras que el impulso apolíneo, representado por el dios Apolo y, en las tragedias, por el héroe, expresa el orden, la racionalidad, la moderación, esto es, el sueño, la ficción necesaria para afrontar la vida. Según Nietzsche, la tragedia griega logró un equilibrio entre estos dos impulsos opuestos y creó una forma de arte que permitía a los espectadores experimentar la verdadera realidad sin verse angustiados por ello. Sin embargo, Nietzsche argumentó que este equilibrio se perdió con el triunfo de la racionalidad y la negación del elemento dionisiaco llevada a cabo por Eurípides, Sócrates y Platón. En concreto, estos dos últimos serían los responsables de la creación de una ficción antivital y cobarde que promovería un resentimiento patológico y dañino hacia la vida, que acabaría configurando el sistema moral cristiano: una moral de esclavos.
Nietzsche criticará, por tanto, la cosmovisión imperante en Occidente, tachándola de nihilista, aunque señala también su propio derrumbe, la muerte de Dios, y anuncia la llegada del «superhombre» o übermensch. Este sería un ser libre y autónomo, capaz de crear sus propios valores y de vivir de acuerdo con su propia voluntad de poder, sin estar atado a las limitaciones impuestas por la moral y la religión. Según Nietzsche, el superhombre, que se asemejaría a un niño en tanto que es capaz de crear y experimentar sin miedo, abrazaría el eterno retorno de lo mismo. Este es una idea abismática que tiene el siguiente sentido moral: “lo que quieras, has de quererlo de tal manera que quieras también su eterno retorno”.

 

Práctica

 

En algún apartado rincón del universo, desperdigado de innumerables y centelleantes sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales astutos inventaron el conocer. Fue el minuto más soberbio y más falaz de la Historia Universal, pero, a fin de cuentas, sólo un minuto. Tras un par de respiraciones de la naturaleza, el astro se entumeció y los animales astutos tuvieron que perecer. Alguien podría inventar una fábula como ésta y, sin embargo, no habría ilustrado suficientemente, cuán lamentable y sombrío, cuán estéril y arbitrario es el aspecto que tiene el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió, cuando de nuevo se acabe todo para él, no habrá sucedido nada. Porque no hay para ese intelecto ninguna misión ulterior que conduzca más allá de la vida humana. No es sino humano, y solamente su poseedor y creador lo toma tan patéticamente como si en él girasen los goznes del mundo. Pero si pudiéramos entendernos con un mosquito, llegaríamos a saber, que también él navega por el aire con ese mismo pathos y se siente el centro volante de este mundo. Nada hay en la naturaleza tan despreciable e insignificante que, con un mínimo soplo de aquel poder del conocimiento, no se hinche inmediatamente como un odre; y del mismo modo que cualquier mozo de cuadra quiere tener sus admiradores, el más orgulloso de los hombres, el filósofo, quiere que desde todas partes, los ojos del universo tengan telescópicamente puesta su mirada sobre sus acciones y pensamientos.
(Nietzsche, F., Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)
1.- Analice el texto de Nietzsche.

 

Investigación

 

Pasos para escribir un artículo filosófico (II)
3. ¿Cómo seleccionar, analizar, sacar citas y referenciar los textos?
Sacar notas de las fuentes
Mientras leemos las fuentes que hemos seleccionado es preciso ir sacando notas de todo lo que nos vaya llamando la atención, ya sea porque nos parezca importante, chocante, intrigante, estemos fuertemente en desacuerdo con ello, etc.
Tomar nota consiste en escribir con nuestras propias palabras las ideas que acabamos de leer, así como las opiniones que tenemos sobre ellas o posibles preguntas que nos hayan provocado.
Se pueden seguir los siguientes pasos:
  1. Escribir en nuestro cuaderno el título del libro que vamos a leer.
  2. Después de leer algo que consideramos relevante, escribir en el cuaderno la página del libro donde aparece y, a continuación, las ideas tal y como nosotros las hemos entendido sin mirar de nuevo el texto. No se trata de sacar una cita directa, sino de anotar las ideas que nos ha inspirado el texto.
  3. No preocuparse por la extensión o la corrección sintáctica de lo que hemos escrito. Se trata de anotar nuestras ideas para no olvidarlas, no la redacción definitiva del artículo.
  4. Tras la sesión de lectura, cerrar el libro y ordenar de manera lógica las ideas anotadas.
  5. Con el libro cerrado, escribir en el cuaderno un resumen de lo que te haya parecido importante.

 

Analizar un texto
La lectura de las fuentes puede ser, a veces, difícil. Hay textos muy comprensibles, pero hay otros que necesitamos leer varias veces y despacio para poder entenderlos. No obstante, tanto para los primeros como para los segundos, es siempre útil acercarnos a ellos de una manera analítica.
Analizar un texto filosófico consiste en responder a las siguientes preguntas:
  • ¿De qué trata el texto? El tema general, de qué va, sobre qué problema o cuestión versa. Si el texto coincide con un párrafo, el tema debería aparecer en la primera línea.
  • ¿Qué dice el texto? La tesis, lo que afirma, lo que defiende el texto. Es decir, la respuesta que da el texto al problema que trata.
  • ¿Por qué lo dice? Los argumentos que da para apoyar su postura frente al tema o problema.
  • ¿Cómo lo dice? La forma o estructura argumental que el autor le ha dado al texto para hacerlo más comprensible, atractivo o convincente.
  • ¿Para qué lo dice? Es decir, cuál es el objetivo que tuvo el autor al escribir ese texto, qué quería conseguir con él: convencer, rechazar, afirmar su acuerdo o desacuerdo con algo, etc.

 

Una vez analizado un texto ya sabremos muchas cosas:
  • Si el tema del texto coincide o no con el de nuestra investigación.
  • Si lo que dice es algo original o no, contrario o no a lo que dicen otros autores o nosotros mismos, etc.
  • Si los argumentos que da son válidos, sólidos, fuertes, consistentes, razonables, etc., y si coinciden, complementan o contraponen a otros que conozcamos o se nos hayan ocurrido.
  • Si la forma de argumentar es atractiva y consigue su objetivo, con vistas a si la podríamos adoptar para nuestro artículo o no.
  • Identificar términos técnicos o desconocidos para nosotros que es necesario consultar en un diccionario generalista o especializado. Las diferentes interpretaciones que se han hecho de un término técnico pueden ser objeto de un buen artículo filosófico.

 

Citar un texto
Para referirnos en nuestro artículo a un texto de otro autor, tenemos que citarlo. Con ello conseguimos dos cosas. Por una parte, no confundir al lector, haciéndole pensar que determinada idea, argumento o incluso palabras literales son de nuestra autoría cuando no lo son. Hay que dejar siempre bien claro lo que decimos nosotros y separarlo de lo que dicen otras personas. Por otra parte, hay que ayudar al lector para que pueda localizar la idea, argumento o palabras textuales en su fuente original. De esa manera podrá contrastar si nosotros hemos sido fieles al recoger las ideas de otro autor y quizá servirse allí de otras que no hemos recogido en nuestro artículo. En definitiva, las citas sirven para prestigiar y hacer confiable nuestro trabajo. A grandes rasgos se puede distinguir dos tipos de citas: las indirectas y las directas.
Las citas directas son las que recogen de forma literal las palabras de una obra. Se utilizan para reproducir una definición exacta o un discurso destacado de un autor. De lo contrario, siempre son preferibles las citas indirectas. Si la cita directa tiene menos de 40 palabras, siempre debe ir entrecomillada. Por ejemplo:
Spinoza está en lo cierto cuando dice que «los hombres juzgan de las cosas según la disposición de su cerebro y que más bien las imaginan que las entienden» (Spinoza, 2000, p. 73), porque si no fuera así…
Si las citas directas tienen 40 palabras o más no van entre comillas, pero sí en un párrafo aparte:
De la misma forma opina Spinoza cuando dice lo siguiente:
Estos dichos bastan para mostrar que los hombres juzgan de las cosas según la disposición de su cerebro y que más bien las imaginan que las entienden. Ya que, de haber entendido las cosas, éstas (testigo las Matemáticas), aunque no atrajeran a todos, al menos los convencerían. (Spinoza, 2000, p. 73)
Esto supone que…
Las citas indirectas son aquellas en las que reformulamos con nuestras palabras o parafraseamos las ideas que queremos citar. Estas no van entrecomilladas ni en un párrafo aparte, sino que se integran en la propia redacción. Por ejemplo:
Spinoza apunta lo mismo cuando dice que los seres humanos valoramos las cosas siguiendo nuestra imaginación más que nuestro entendimiento, porque, si no fuera así, pasaría como con las matemáticas, con cuyos resultados todos estamos de acuerdo (Spinoza, 2000, p. 73).
Con las citas indirectas podemos enfocar la idea a citar de la mejor manera posible para integrarla en nuestra estructura argumentativa.

 

¿Cómo referenciar los textos?
Después de cada cita, ya sea directa o indirecta, hay que indicar el origen del texto citado. Hay muchos estilos para hacerlo: el APA, el Harvard, el Chicago, el Vancouver. Algunos utilizan una llamada numérica en el texto para luego poner la referencia a pie de página, mientras que otras introducen esa información en el cuerpo del texto. En los ejemplos de arriba se ha utilizado el estilo APA (American Psychological Association), que consiste en indicar en el texto y entre paréntesis el autor, la fecha de la obra citada y la página donde aparece el texto: (Autor, año, página).
Esas indicaciones precisan, además, de su referencia en una bibliografía. La bibliografía es un compendio de todas las obras citadas en un artículo, que deben presentarse en orden alfabético del primer apellido del autor. Siguiendo las normas del formato APA (7ª edición), las referencias bibliográficas deben seguir esta forma:
  • Apellido, A. A. (fecha). Título del libro en cursiva. Editorial.
Por ejemplo:
  • Spinoza, B. (2000). Ética demostrada según el orden geométrico. Trotta.

Bibliografía

  • Abbagnano, N. (1994). Historia de la filosofía. Vol 3. Barcelona: Hora.
  • Copleston, F. C. (1996). Historia de la filosofía VII. Barcelona: Ariel.
  • Hottois, G. & Galmarini, M. A. (1999). Historia de la filosofía del Renacimiento a la posmodernidad. Madrid: Cátedra.
  • Magee, B. (1991). Schopenhauer. Madrid: Cátedra.
  • Moreno, C. L. F. (2010). Schopenhauer. Estudio introductorio. Madrid: Gredos.
  • Reale, G. & Antiseri, D. (1988). Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo III. Barcelona: Herder.
  • Russell, B., Gómez, . S. J., Dorta, A., & Mosterín, J. (2004). Historia de la filosofía occidental. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Espasa-Calpe.
  • Safranski, R. (1992). Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía. Madrid: Alianza.
  • Sánchez, M. D. (2001). Teoría del conocimiento. Madrid: Dykinson.
  • Stevenson, L., Haberman, D. L., Wright, P. T. & Witt, C. (2018). Trece teorías de la naturaleza humana. Madrid: Cátedra.
  • Störig, H. J. (2012). Historia universal de la filosofía. Madrid: Tecnos.

Examen



Teoría

 

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
Desde Platón y Aristóteles se considera que hay una manera de alcanzar conocimientos absolutamente verdaderos de una manera segura, y esta tiene que ver con nuestra capacidad de razonar. Aristóteles señaló un procedimiento en el que están involucrados dos tipos de razonamientos, el inductivo y el deductivo, que no fue discutido hasta la época moderna. Fue entonces cuando René Descartes propuso un nuevo método de conocimiento que, según él, no es más que la descripción del propio mecanismo de la razón, que partiría de una evidencia indubitable que hay que analizar y luego sintetizar, para acabar con un recuento que nos permita descartar cualquier tipo de error. Según Descartes, ese método, aplicado a cualquier campo, nos permitiría alcanzar, con absoluta certeza, la verdad sobre todo. De tal manera que seríamos capaces de conocer como lo hace el mismo Dios. Este optimismo epistemológico fue, a partir de entonces, criticado por autores como David Hume, Immanuel Kant, Pierre Duhem, Ernst Mach, etc. hasta nuestros días. En el siglo XX, los filósofos que más destacaron al analizar y criticar el método científico fueron Karl Popper y Thomas S. Kuhn.

Karl Popper (1902-1994)

Karl Popper fue un filósofo de la ciencia austriaco que trató de resolver el problema del criterio de demarcación, esto es, qué regla debemos usar para poder distinguir un conocimiento científico de uno que no lo es. En su época había dos grandes teorías, en diferentes ámbitos, que se habían popularizado mundialmente. Por un lado, en el campo de la física, la Teoría de la Relatividad, de Albert Einstein y, por otro, en el campo de la psicología, el Psicoanálisis, de Sigmund Freud. Según la Teoría de la Relatividad, el universo está formado por una especie de malla cuadridimensional (tres dimensiones espaciales y una temporal), que llamó espacio-tiempo, sobre la que se sitúan todos los cuerpos masivos, como planetas y estrellas, curvándola. Ese hecho sería el que explicaría lo que conocemos como gravedad, esto es, que los cuerpos parezcan verse atraídos unos por otros.

Por lo tanto, según esa teoría, la luz de una estrella lejana tapada por nuestro Sol debería llegar a la Tierra, dado que el Sol, al ser un objeto muy masivo, curvaría el espacio-tiempo y, con ello, la trayectoria de la luz de esa estrella lejana. Según Einstein, eso no lo podemos observar normalmente porque confundimos la luz de tal estrella con la que emite el Sol. Pero el astrofísico Arthur Eddington diseñó un experimento crucial para ver si la teoría de Einstein se cumplía. El 29 de mayo de 1919 iba a haber un eclipse solar que sería total observándolo desde las islas de Santo Tomé y Príncipe, en el golfo de Guinea. Así que fue allá con su telescopio y recogió la luz de las estrellas que estaban tras el Sol. El caso es que, si no hubiera sido así, la Teoría de la Relatividad se habría confirmado como falsa. Este experimento inspiró hondamente a Popper, sobre todo en comparación con otras teorías como la del Psicoanálisis.

Sigmund Freud (1856-1939)

Según esta teoría, nuestros pensamientos y acciones están fuertemente influenciadas por las vivencias de nuestra infancia que han quedado grabadas en nuestro inconsciente, de manera que, por ejemplo, una conducta histérica o neurótica puede deberse a una carencia de atención por parte de la madre, pero también a un exceso de atención. Es decir, cualquier hecho que los pacientes reportasen de su infancia servía para confirmar el diagnóstico del psicólogo, haciendo su teoría completamente invulnerable. Para Popper, la diferencia entre ambos tipos de teorías es clara. Mientras que la Teoría de la Relatividad prevé experimentos que, si no salen como predice, pueden demostrar que es falsa, el Psicoanálisis no predice nada y parece encontrar apoyo en cualquier hecho que se haya dado. Y ese es el criterio de demarcación que Popper desarrollará: una teoría es científica solo si es falsable.
Así, según Popper, la falsabilidad es la condición que debe cumplir toda teoría para ser científica y consiste en que ha de ser contrastable, es decir, que sea posible refutarla con un contraejemplo. Por lo tanto, Popper sostiene que nunca podemos asegurar que una teoría científica sea verdadera, sino que solo podemos estar seguros de que es falsa, cuando sus predicciones no se ajustan a lo que se observa en los experimentos cruciales. No obstante, entiende que aquellas teorías que han superado muchos experimentos cruciales sí que pueden indicar, de alguna manera, el camino hacia la verdad absoluta. Es decir, que la ciencia, de alguna manera, avanza, como por ensayo y error, descartando las teorías que se demuestran falsas y siendo sustituidas por otras, aún no falsadas, más precisas y globales.

Thomas S. Kuhn (1922-1996)

Pero el filósofo de la ciencia norteamericano Thomas S. Kuhn discutió esa visión optimista del desarrollo científico. Kuhn estudió el proceso que llevó a la caída de la concepción aristotélica del mundo y al surgimiento de la ciencia moderna y llegó a la conclusión de que ambas visiones del mundo o, como él las llama, paradigmas, son completamente incomparables, por lo que no se puede decir que haya habido un progreso o que un paradigma sea más racional que el otro. Kuhn sostiene que las teorías dentro de cada paradigma son consideradas científicas por diferentes razones y criterios, así que el conocimiento no es acumulativo, sino dependiente de un conjunto de factores históricos, sociales y políticos propios de cada paradigma. Según Kuhn, dentro de un paradigma se desarrolla lo que él llama ciencia normal, es decir, la resolución de los puzzles o problemas propios de cada concepción global del universo que constituye ese paradigma. Por ejemplo, dentro de la cosmovisión aristotélica, no existía el problema de la curvatura del espacio-tiempo, puesto que simplemente no existía, mientras que se dedicaban muchos esfuerzos a explicar por qué una flecha se mantiene volando describiendo una trayectoria parabólica, ya que se consideraba que el movimiento se puede explicar de forma teleológica y no inercial. No obstante, dentro de un paradigma se van acumulando problemas, enigmas, irresolubles que provocan que este entre en crisis. Es entonces cuando, con el surgimiento de un nuevo paradigma, se produce una revolución científica por la que sustituye completamente al anterior.

 

Práctica

 

1. Responda a este cuestionario sobre el vídeo.

 

Investigación

 

Pasos para escribir un artículo filosófico (III)
4. ¿Cómo escribir la Introducción?
La Introducción es el esqueleto de un artículo filosófico, porque es donde se expresa de la forma más clara y precisa su estructura. Por eso, es la primera tarea que se debe abordar en la redacción de un artículo. No obstante, la primera formulación que hagamos de la Introducción es normal que sufra variaciones en función de las dificultades que se vayan presentando según avanza la investigación y su redacción. De hecho, lo más rápido y eficiente es no prestar atención a la corrección sintáctica en las primeras versiones de la Introducción, sino concentrarse en la estructura y el orden lógico.
En la Introducción hay que dejar claros los siguientes aspectos del artículo:
  • El contexto, la relevancia y la justificación:
    • Debemos justificar por qué es importante o interesante plantearse el tema elegido, qué podemos conseguir con ello. La relevancia puede ser histórica, como averiguar el sentido que le da determinado autor a un concepto concreto, o respecto a la actualidad, porque sea un tema que tenga repercusiones hoy en día… También puede ser relevante porque abra otros problemas, porque influya en determinadas personas, etc.
  • El estado de la cuestión:
    • Debemos hacer referencia a los autores que tienen una opinión importante, interesante, relevante, influyente sobre el tema, diciendo brevemente en qué consiste esa opinión.
      • Este punto supone ya cierto manejo de las fuentes primarias, por lo que es normal que sufra modificaciones.
      • En los artículos de las revistas más prestigiosas, el estado de la cuestión se refiere a las más recientes investigaciones que se han hecho sobre ese tema hasta la actualidad.
  • La concreción del tema:
    • Debe tener la forma de problema, cuestión o pregunta, es decir, como algo que tiene que ser resuelto o contestado.
      • Esa formulación tiene que plasmar los verdaderos intereses personales del autor, algo que realmente le inquiete, sobre lo que sienta una profunda y genuina curiosidad, transformando el tema elegido a su conveniencia, aunque sin salirse completamente de él.
    • Tiene que ser redactado de la forma más clara posible. Con ello no solo conseguimos que nuestros lectores lo comprendan, sino que también nos sirve a nosotros a modo de camino del que no debemos desviarnos en nuestra investigación.
    • Los conceptos que utilicemos en su redacción deben de ser precisos para no dar lugar a vaguedades o ambigüedades.
    • Además debemos expresarlo de forma concisa, con un par de frases, más o menos.
      • Hay que tener en cuenta que la mera formulación del tema puede ser la clave del avance en esa materia. El primer paso para solucionar los problemas puede ser plantearlos de manera diferente, cambiar su enfoque.
  • El objetivo:
    • Se debe expresar de la manera más clara y concisa posible cuál es la respuesta o solución que vamos a dar al tema propuesto, es decir, nuestra tesis. Por ejemplo, si el tema es la clarificación de un concepto, en este punto debemos decir que en este artículo se va a defender que tal concepto significa realmente tal cosa, al contrario de lo que opina tal o cual autor o al igual que lo que opina tal otro. Si el tema es una confrontación entre varios autores, aquí hay que tomar partido por uno de ellos o por ninguno. El caso es que hay que expresar la posición propia.
    • A medida que vamos investigando, puede que nos demos cuenta de que nuestra tesis inicial es incorrecta. En ese caso se puede bien modificar la tesis y argumentar en el desarrollo del artículo por qué no es correcta, bien mantenerla como tentativa y reflejar su incorrección en la conclusión a la vista de los argumentos analizados.
      • Hay que tener en cuenta que un artículo filosófico se escribe para llegar a una verdad lo más objetiva posible, no para demostrar que tenemos razón.
  • La metodología:
    • Aquí hay que explicar todo lo que se va a hacer para cumplir el objetivo: el sistema de pensamiento del que se va a partir (por ejemplo, desde el Materialismo filosófico), las bases teóricas y conceptuales que se utilizarán (cómo se va a entender tal o cual concepto, desde la interpretación de qué autor…), qué autores y textos se van a analizar, qué argumentos se van a confrontar, etc.
    • En este punto hay que explicitar el esquema o estructura de la argumentación que se va a seguir en el artículo, que coincidirá, más o menos, con el número de apartados de los que constará.
      • Por ejemplo, si el tema elegido es El ser humano en Platón y la concreción que le damos es ¿Es satisfactoria la subsunción platónica de la complejidad del ser humano en la noción de alma?, el guion podría ser:
        1. ¿Qué entendemos hoy en día por ser humano?
        2. ¿Qué es el ser humano para Platón?
        3. ¿Qué es el alma para Platón?
        4. ¿Qué tipos o partes de alma hay, según Platón?
          1. El alma racional
          2. El alma irascible
          3. El alma concupiscible
        5. ¿Cómo cada tipo de alma platónica da explicación de cada una de las características del ser humano?
        6. ¿Es completa la explicación platónica del ser humano?
        7. ¿Es satisfactoria la explicación platónica del ser humano?
    • La redacción de este punto no debe ser esquemática, sino que hay que redactar la sucesión de pasos que se van a seguir en el artículo.

 


1. Haga uso de las fuentes consultadas para comenzar a escribir la Introducción.

 

5. Del borrador de la Introducción a la conferencia filosófica
Los primeros borradores de la Introducción sirven de marco para una breve comunicación o conferencia ante la comunidad filosófica. Esta contribuye con sus apreciaciones y opiniones a la mejora del artículo, señalando incorrecciones, inconsistencias, nueva bibliografía, etc.

 


1. Prepare, a partir de sus primeros borradores de la Introducción, una comunicación de entre 3 a 5 minutos que deberá presentar a los miembros de la revista a la que enviará su artículo.

 

Rúbrica para calificar la comunicación de un artículo filosófico

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Informe de evaluación de la comunicación de un artículo filosófico

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Bibliografía

  • Abbagnano, N. (1994). Historia de la filosofía. Vol 1. Hora.
  • Abbagnano, N. (1994). Historia de la filosofía. Vol 2. Barcelona: Hora.
  • Aristóteles & Candel, M. (2011). Aristóteles. Tomo I. Gredos.
  • Aristóteles. (2011). Aristóteles. Tomo II. Gredos.
  • Clarke, D. M. (1986) La filosofía de la ciencia de Descartes. Madrid: Alianza.
  • Copleston, F. C. (2001). Historia de la filosofía I. Ariel.
  • Copleston, F. C. (1996). Historia de la filosofía IV. Barcelona: Ariel.
  • Copleston, F. C. (1993). Historia de la filosofía V. Barcelona: Ariel.
  • Copleston, F. C. (1993). Historia de la filosofía VI. Barcelona: Ariel.
  • Duque, F. (1998). Historia de la filosofía moderna. La era de la crítica. Tres cantos. Madrid: Akal.
  • Hottois, G. & Galmarini, M. A. (1999). Historia de la filosofía del Renacimiento a la posmodernidad. Madrid: Cátedra.
  • Losee, J. (1981). Introduccion histórica a la filosofia de la ciencia. Madrid: Alianza.
  • Reale, G. & Antiseri, D. (1988). Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo I. Herder.
  • Reale, G. & Antiseri, D. (1995). Historia del pensamiento filosófico y científico. Tomo II. Barcelona: Herder.
  • Rossi, P. (1998). El nacimiento de la ciencia moderna en Europa. Barcelona: Crítica.
  • Russell, B., Gómez, . S. J., Dorta, A., & Mosterín, J. (2004). Historia de la filosofía occidental. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Espasa-Calpe.
  • Sánchez, M. D. (2001). Teoría del conocimiento. Madrid: Dykinson.
  • Sanz, S. V. (2005). De Descartes a Kant. Barañáin. Navarra: Eunsa.
  • Störig, H. J. (2012). Historia universal de la filosofía. Madrid: Tecnos.

Examen



Teoría

 

LA REFLEXIÓN CONTEMPORÁNEA SOBRE EL SER HUMANO
Desde la Antigüedad Clásica, Occidente ha ido sufriendo un proceso paulatino de secularización a lo largo de la historia hasta nuestros días. Es decir, de las concepciones animistas originarias se ha ido pasando a una visión menos personal, mítica o religiosa, marcada profundamente por el pensamiento racional, filosófico y científico, con la que se considera el mundo cada vez más muerto, frío e impersonal. El primer golpe secularizador tuvo lugar en las primeras polis griegas, donde el contacto con otras culturas asiáticas y el desarrollo del comercio provocó el descrédito del politeísmo primitivo y el origen de un nuevo tipo de pensamiento que permitiera explicar los eventos del universo: la filosofía. Con la caída del Imperio romano y el auge del cristianismo se abre una nueva etapa teológica, pero ya no politeísta, sino monoteísta, constituyendo una religiosidad más racional o filosófica, también impulsada por la teología. El segundo gran golpe secularizador tiene su origen en la Revolución científica moderna, con figuras como el astrónomo polaco Nicolás Copérnico (1473-1543) quien, al defender el sistema heliocéntrico, abre la puerta a considerar la Tierra no como el centro privilegiado, sino como un planeta más perdido en la inmensidad del universo. Los avances secularizadores de esta época cristalizan con la Ilustración y las revoluciones liberales en Inglaterra, Francia y Estados Unidos, donde florecen nuevos sistemas de gobierno ya no dependientes de una legitimación religiosa.

Charles Darwin (1809-1882)

Es en este caldo de cultivo donde surge quizá el mayor golpe a la concepción antropocéntrica del universo con Charles Darwin y su Teoría de la evolución por selección natural. Esta teoría permite explicar el cambio de las distintas especies de seres vivos sin ninguna intervención divina o sobrenatural, sino en virtud de unos pocos procesos biológicos mecánicos, ciegos y no direccionales. Con ella se entiende que el ser humano ya no ocupa un lugar privilegiado en la creación y que su existencia es equiparable a la de cualquier otro ser vivo, sometida a las mismas leyes, sin ningún progreso ni finalidad última.

 

Edward O. Wilson (1929-2021)

Edward Osborne Wilson fue un mirmecólogo estadounidense famoso por sus aportaciones en el campo de la biología evolucionista. En su obra Sociobiología, Wilson propone una nueva ciencia, con ese nombre, que sintetice la explicación de los mecanismos evolutivos que están detrás del comportamiento social, como el altruismo, la agresión, la elección de pareja y el cuidado parental de las crías. El objetivo fundamental de esta obra es completar la revolución darwiniana, colocando el pensamiento biológico en el centro de las ciencias sociales y las humanidades. En su obra Sobre la naturaleza humana aplica esa idea de manera más directa al ser humano, pues defiende que nuestra conducta tiene componentes biológicos que se pueden rastrear hasta hace unos 250.000 años, que es desde cuando tenemos, prácticamente, el mismo patrón genético. De hecho, según Wilson, nuestras manifestaciones sociales y culturales no son otra cosa que versiones hipertrofiadas de nuestras tendencias biológicas.

 

Richard Dawkins (1941- )

El británico Richard Dawkins sigue los pasos de Wilson en El gen egoísta: las bases biológicas de la conducta, donde destaca que la unidad evolutiva no es el individuo, como entendía Darwin, sino el gen. Y que, por lo tanto, solo los genes egoístas son los capaces de adaptarse al medio y pasar a la siguiente generación, construyendo sus avatares, los organismos. Es decir, por ejemplo, los seres humanos solo seríamos máquinas creadas por el conjunto de genes que nos conforman para poder sobrevivir y perpetuarse evolutivamente hablando. En este sentido, Dawkins responde a uno de los problemas fundamentales de Darwin y de Wilson, que no entendían los mecanismos biológicos que nos empujan a ser altruistas con nuestros familiares más cercanos. La respuesta de Dawkins es que solo existe el altruismo recíproco, que no sería más que una especie de egoísmo calculado y soterrado, incluso en el ámbito familiar, ya que, cuanto más cercana sea la relación de parentesco, más genes compartimos.

 

Antonio Damasio (1944- )

Antonio Damasio es un renombrado neurocientífico y filósofo que ha dedicado gran parte de su carrera a investigar la relación entre el cuerpo y la mente. En su obra El error de Descartes: emoción, razón y cerebro humano presenta su teoría sobre cómo las emociones y los sentimientos están relacionados con la toma de decisiones y el razonamiento. El autor cuestiona la visión cartesiana de la mente y el cuerpo como entidades separadas e independientes. Damasio sostiene que las emociones y los sentimientos no son obstáculos para el razonamiento, sino que son una parte integral del proceso. Según el autor, las emociones y los sentimientos son esenciales para la toma de decisiones racionales y que la falta de emociones puede llevar a una toma de decisiones deficiente. En La sensación de lo que ocurre: cuerpo y emoción en la construcción de la conciencia, Damasio profundiza en su teoría sobre cómo las emociones y los sentimientos están relacionados con la conciencia. El autor argumenta que la conciencia surge de los sentimientos generados por las emociones y el cuerpo. Según Damasio, la conciencia no es algo que simplemente surge en el cerebro, sino que es el resultado de la interacción entre el cerebro, el cuerpo y el mundo exterior. El autor defiende que los sentimientos son la base de nuestra conciencia y que son esenciales para nuestra capacidad de percibir y comprender el mundo que nos rodea. Finalmente, en En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos, Damasio explora la teoría spinoziana de los afectos y su relación con las emociones y los sentimientos. El autor argumenta que los sentimientos son una parte fundamental de nuestra mente y que son esenciales para nuestra capacidad para percibir el mundo que nos rodea. Damasio defiende que los sentimientos nos permiten tener una experiencia completa y rica del mundo y que, sin ellos, nuestra percepción estaría incompleta.

 

TEORÍAS DE LA PERSONALIDAD
Existen muchas teorías diferentes sobre la personalidad, cada una con su propia perspectiva única sobre cómo se desarrolla y se muestra la personalidad.
La Teoría psicodinámica, creada por Sigmund Freud, sostiene que la personalidad se compone de tres partes: el ello, el yo y el superyó. El ello representa nuestros impulsos y deseos inconscientes, mientras que el yo representa nuestra parte consciente y racional, y el superyó representa nuestra conciencia moral. Según Freud, la personalidad se forma a través de la interacción de estas tres partes.
La Teoría humanista, creada por Abraham Maslow y Carl Rogers, afirma que la personalidad se desarrolla a través de la búsqueda de la autorrealización y el desarrollo de nuestro potencial. Esta teoría sostiene que todas las personas tienen un impulso innato hacia el crecimiento y el desarrollo personal, y que este impulso se ve favorecido por un ambiente que brinda aceptación incondicional, empatía y autenticidad.
La Teoría de los rasgos, desarrollada por Gordon Allport y Raymond Cattell, propone que la personalidad se compone de un conjunto de rasgos estables que determinan cómo una persona se comporta en diferentes situaciones. Estos rasgos son relativamente estables a lo largo del tiempo y se pueden medir mediante pruebas de personalidad.
La Teoría cognitivo-conductual sugiere que la personalidad está formada por patrones de pensamiento y comportamiento que se aprenden a través de la interacción con el entorno. Según esta teoría, la personalidad puede cambiar a través del aprendizaje y la experiencia.
La Teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura sugiere que la personalidad se forma a través de la observación y la imitación de los comportamientos de otras personas en situaciones similares. Bandura también propuso el concepto de autoeficacia, que se refiere a la confianza que una persona tiene en su capacidad para realizar con éxito una tarea específica. Según esta teoría, la autoeficacia influye en cómo una persona se comporta y en cómo enfrenta los desafíos, ya que una mayor autoeficacia lleva a una mayor motivación y perseverancia en el logro de objetivos.
La Teoría del Temperamento sostiene que la personalidad es mayormente influenciada por factores biológicos y genéticos. Esta teoría sugiere que cada individuo nace con un temperamento distinto, que incide en cómo se responde a diversas situaciones. Se han identificado diferentes tipos de temperamento, tales como el fácil, difícil y lento para adaptarse. El temperamento, según esta teoría, es relativamente constante y puede afectar el desarrollo y comportamiento de una persona en distintas situaciones a lo largo del tiempo.
La Teoría del Constructivismo argumenta que el desarrollo de la personalidad surge a partir de la construcción activa de la realidad por parte de cada individuo. Se sostiene que las personas crean su propia percepción de la realidad a través de sus experiencias y percepciones, lo que influye en su comportamiento y visión del mundo. De acuerdo con esta teoría, se considera que las personas tienen un rol activo en la construcción de su personalidad, y que este proceso está influido por factores sociales y culturales.

 

Práctica

Investigación

 

Pasos para escribir un artículo filosófico (IV)
6. ¿Cómo escribir el Desarrollo del artículo?
Se pueden distinguir tres fases o pasos en la redacción del desarrollo de un artículo: la producción, la edición y la revisión.

 

La producción
En la producción se trata de poner por escrito todas las ideas referentes a cada apartado que queramos expresar, es decir, el contenido de nuestro pensamiento.
  • No hay que prestar atención a la corrección sintáctica ni ortográfica.
  • Se deben escribir unas 10 o 15 frases, no importa de qué tamaño.
  • Hay que seguir el orden lógico que tengamos en la cabeza. Luego habrá tiempo para reordenarlas.
  • Se pueden ir usando las notas de las fuentes consultadas, incluso introduciendo citas.
La edición
En la edición se trata de prestar atención a la forma de expresión de las ideas que ya hemos expuesto para hacerlas más claras y accesibles posible a nuestros lectores.
  • Hay que tener en cuenta que cada párrafo contiene un pequeño tema y cada frase u oración, una idea.
  • Hay que tener en cuenta que los párrafos también tienen una estructura interna:
    • Introducción:
      • en las primeras líneas de cada párrafo hay que decir de qué va y cómo se relaciona con el párrafo anterior. Por ejemplo:
        • oponer una idea con la vista en el párrafo anterior
        • ejemplificar lo dicho en el párrafo anterior
        • sacar una conclusión
        • deducir algo del párrafo anterior
        • profundizar en un aspecto del párrafo anterior
        • generalizar una idea del párrafo anterior
        • exponer la siguiente idea de una enumeración.
    • Desarrollo:
      • en el cuerpo del párrafo hay que exponer los argumentos, explicarlos, citar las fuentes y explicarlas para que se entienda qué tienen que ver o cómo ayudan a lo que estamos argumentando
        • hay que exponer los pros y los contras de cada argumento
        • los argumentos deben seguir una secuencia lógica.
      • Hay que tratar de explicar completamente todas nuestras ideas, sin dar nada por supuesto o entendido
      • hay que utilizar la primera persona del singular para expresar las propias ideas y la tercera persona para las ideas de otros autores.
      • hay que tratar de que la prosa sea clara, fluida y precisa:
        • es conveniente hacer frases cortas y simples (sujeto, verbo y predicado).
        • es conveniente evitar la concatenación de conjunciones, coordinaciones y subordinaciones.
        • es conveniente evitar las frases hechas.
        • respecto a la precisión:
          • hay que buscar las palabras exactas.
          • no hay que hacer oraciones imprecisas o vagas.
          • no hay que aportar datos sin especificar la fuente.
          • no se puede utilizar fuentes sin referenciar.
      • Hay que buscar la concisión y brevedad.
        • Es decir, hay que ir al grano y no contar cosas que no vienen a cuento o repetir varias veces de forma diferente lo ya dicho.
    • Conclusión:
      • al final de cada párrafo hay que hacer un breve resumen de lo argumentado en ese párrafo y exponer la conclusión a la que se ha llegado.
  • Una vez tengamos todos los párrafos escritos, hay que organizarlos de manera lógica. Es muy importante decidir la secuencia lógica de los párrafos para expresar claramente los argumentos que se quieren defender.
La revisión
Al revisar nuestro artículo tenemos que prestar atención a todos los posibles errores o desajustes que se nos hayan podido pasar por alto.
  • Hay que mirar de nuevo el orden tanto de las ideas como de los párrafos a través de los cuales exponemos nuestros argumentos.
  • Hay que fijarse en que:
    • no haya citas en la introducción ni en la conclusión del artículo
    • que no haya citas al final de ningún párrafo
    • que no haya citas sin referenciar o explicar
      • que nuestra interpretación sea fiel a lo que dicen los autores citados.
  • Hay que revisar la redacción en sus aspectos gramaticales y ortográficos.
  • Finalmente hay que preguntarse si en el artículo realmente se demuestra lo que se pretendía.

1. Comience a escribir el Desarrollo del artículo.

 


Marcadores textuales

 

Enumerar y clasificar la información

 

Primero / En primer lugar
Segundo / En segundo lugar
Por un lado / Por otro lado
Para empezar / Empecemos
Para continuar / Continuemos

 

Explicación

 

Mejor dicho
Es decir
Esto es
En otras palabras

 

 

Causa

 

Porque
A causa de
Dado que
Debido a
Por esa razón
Ya que
Puesto que

 

Consecuencia

 

Por eso
Por consiguiente
Por lo tanto
En consecuencia

 

Expresar oposición o contraste

 

Pero
Sin embargo
No obstante
Por otra parte / Por otro lado
A pesar de
Aunque
En cambio
A diferencia de
Mientras que
Por el contrario

 

Añadir información

 

Además
Incluso
También
Asimismo
Entonces
A continuación
Cabe agregar [añadir] que
Y no olvidemos que
No solo eso, sino que también

 

Para cerrar el párrafo

 

En resumen
En suma
Finalmente
En último lugar
En conclusión

 

Para concluir el párrafo

 

Para concluir
Por fin
Por todo ello
Por último
Como conclusión

 

7. ¿Cómo escribir la Conclusión del artículo?
La Conclusión de un artículo filosófico sirve para mostrar de qué manera los argumentos que se han dado en el Desarrollo demuestran la tesis que hemos aventurado en la Introducción. Para ello es preciso recoger las conclusiones parciales a las que se ha llegado en cada párrafo y en cada apartado.

1. Comience a escribir la Conclusión del artículo.

 

8. ¿Cuáles son los últimos pasos a dar antes de enviar nuestro artículo?
Antes de enviar el artículo a la revista debemos hacer otras dos cosas:
1. Redactar las partes del artículo que nos quedan:
    • Título: tiene que ser breve y lo suficientemente explicativo del tema que se va a tratar.
    • Resumen o abstract: expresar en pocas líneas el tema del artículo, qué se va a defender en él y de qué manera, utilizando qué recursos o fuentes.
    • Elegir las palabras clave: el conjunto de palabras que aparecen en nuestro artículo y que permitirían identificarlo y distinguirlo de los demás.
    • Referenciar bibliográficamente todas las fuentes que hemos utilizado para escribir nuestro artículo.
      • Hay que seguir las normas de citación y referenciación que nos diga la revista.
2. Formatear el artículo según los requisitos que haya indicado la revista:
    • Revisar el número de palabras (entre 2000 y 2500 en este caso).
    • Tipo y cuerpo de letra (por ejemplo Times New Roman 12 o Arial 11)
    • Tipo de interlineado (1,5 o doble)
    • Márgenes (por ejemplo, 2,5 cms a los lados y arriba y abajo)

Bibliografía

  • Damasio, A. (1996). El error de Descartes. La razón de las emociones. Andrés Bello: Santiago de Chile.
  • Damasio, A. (2000). Sentir lo que sucede. Cuerpo y emoción en la fábrica de la consciencia. Andrés Bello: Santiago de Chile.
  • Damasio, A. R. (2005). En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos. Crítica: Barcelona.
  • Darwin, C., & Piquer, C. (1954). Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo: Tomo 1. Madrid: Calpe.
  • Darwin, C., & Piquer, C. (1954). Diario de viaje de un naturalista alrededor del mundo: Tomo 2. Madrid: Calpe.
  • Darwin, C. & Zulueta, A. (2018). El origen de las especies.
  • Darwin, C. (1925). El origen del hombre. Valencia: Sempere.
  • Darwin, C. & Heras, E. (n.d.). La expresión de las emociones en el hombre y en los animales. Valencia: Sempere.
  • Dawkins, R. (1993). El gen egoísta. Barcelona: Salvat.
  • Wilson, E. O. (1980). Sobre la naturaleza humana. México D.C.: FCE.

Examen



Examen de la tercera evaluación